El Atardecer Nublado
¡Reflexiones! ¿Quieres saber mi opinión? Puedes visitar mis otros dos blogs si deseas unos consejillos de belleza y si quieres aprender algunas recetas de cocina!
viernes, 4 de febrero de 2022
Caminando por el páramo.
miércoles, 9 de septiembre de 2020
Adiós verano 2020
¡Hola! Espero que estés muy bien. Hoy vengo a escribir sobre el final del verano de este año. Sí, 2020 está siendo un año terrible, Pandemia mundial... en fin. Tenemos que ser optimistas pase lo que pase e intentar estar bien.
Este verano ha sido muy extraño. Mis vacaciones comenzaron el 2 de junio, no me quejo, han sido unas vacaciones muy buenas. Tengo mucha suerte y estoy agradecida, he podido viajar varias veces a mi segunda vivienda, en la playa. He conocido a gente nueva, que falta me hacía, he sido feliz pero también he estado triste. Sigo luchando con eso... mi relación de casi tres años se ha terminado por romper este verano, así que por eso necesitaba urgentemente una escapada, y eso hice. Me fui a la playa con mi familia y eso me ayudó mucho. Rodearme de personas que me quieren y a las que quiero muchísimo me ha ayudado a no estar triste y no pensar en ello. Y estoy muy agradecida de contar con ellos.
También he recuperado viejas amistades este verano, amistades que tenía abandonadas y que necesitaba mimar un poco. Al final me he dado cuenta de que eso es lo que tengo que hacer: dar cariño a las personas que me quieren. Estar ahí como un punto de apoyo para los que me han apoyado, y estar agradecida por ello.
Me pone triste pensar que me estaba abandonando a mí misma, y me hace feliz volver a mi ser,a quererme y a darme lo que necesito.
Este verano he visto maravillas a mi alcance. No he hecho viajes increíbles ni he visitado ciudades alucinantes. Simplemente he salido a pasear por las zonas en las que estaba. En mi urbanización intentaba salir a pasear todos los días, animaba a mis padres para que vinieran conmigo porque sola no me atrevo (sigo luchando con eso), y aunque es un lugar solitario y aburrido, yo lo encuentro fascinante. Me gusta admirar la naturaleza, ya que vivo en el campo,al menos puedo disfrutar de los animales que hay por aquí, de los sonidos de los pájaros que solo se escuchan en verano, de la brisa al amanecer y al atardecer... cómo me gusta el verano y cómo me gusta vivir aquí.
También he tenido la suerte de que mi casa de la playa está cerca de un parque natural y he podido contemplar flamencos en su hábitat, libres. Esos paseos por la noche, a la una de la madrugada sin pensar nada más que en ese momento, escuchándo sus sonidos y viéndoles meter y sacar la cabeza bajo el agua para conseguir su comida... ha sido increíble. Sin palabras. Y qué feliz me hace.
Este verano he ido a por todas. Me he vestido como siempre quise y nunca me atreví, he enseñado la tripita y me he aficionado a usar mini-faldas, he comprado maquillaje de una forma minimalista y no he comprado ropa sin control (que suelo hacerlo). También he de decir que la cuarentena ha ayudado a eso, me ha ayudado a autocontrolarme con las compras y los gastos innecesarios.
He ido a una fiesta con unos amigos que no conocía (con precauciones y distancias, ah y éramos cinco) y he bebido alcohol, que yo nunca bebo. He fumado y he reído a tutiplén. Y me he querido, me he querido mucho, pero también me he odiado y me he derrumbado. He reído hasta llorar y he llorado hasta no poder más. He gritado, he disfrutado y he cantado. Así que todo lo que me quedaba por hacer en mi lista, lo he hecho. Y lo he disfrutado, y ya sé qué es lo que no voy a volver a hacer y lo que sí. Y quiero volver a salir con esos amigos, que aún no los conozco, pero para eso hay tiempo y sé que son de fiar (son amigos de uno de mis mejores amigos). Y cómo me alegro de poder salir al fin de mi burbuja.
Ah si... ¿y este otoño? Este otoño voy a quererme aún más. Voy a dar una nueva oportunidad a mis compañeras, voy a relajar mis nervios con los estudios y a aprender a controlarme y no asustarme por cualquier problema que asome la cabeza. Porque este año me ha enseñado que no puedes tener todo planeado, que siempre surgen imprevistos y que hay que aprender a controlarlo, darte tiempo y darle tiempo. No puedes ser tan perfeccionista, y menos cuando se trata de ti mismo.
Y con todo esto dicho, ¡hasta la próxima! Un saludo.
jueves, 19 de marzo de 2020
Aprobar la EvAU / Selectividad. ¿Cómo?
Bueno, yo hice bachillerato de humanidades, en 1º de bachillerato tuve latín y griego, pero en 2º quitaron griego porque yo era la única alumna apuntada y me tocó elegir entre Geografía e Historia del Arte, así que al final tuve que escoger Historia del Arte. Me fastidió mucho porque claro, yo tenía pensado presentarme con griego en la EvAU y no pude hacerlo.
Terminé el curso y me quedaron dos asignaturas: historia y filosofía. Todo el mundo veía mi fracaso en la selectividad porque "con dos asignaturas pendientes ya no hay probabilidad de aprobar la EvAU porque al final acabas dejándolo". Lo único que me llegaban eran mensajes negativos, diciéndome que no podía. Mis profesores incluso me tomaban como un fracaso en la EvAU y que no iría a la universidad.
Me sentí muy mal durante mucho tiempo porque sentía que no iba a poder. ¡Normal, nadie me animaba! Pero al final lo conseguí con mucho éxito y aquí estoy, en la Universidad.
Todo el mundo me decía que entrase de oyente a las demás asignaturas, y esto me parece que es un buen consejo, porque así lo tienes todo más reciente. Aunque en mi caso, lo veía como una pérdida de tiempo. ¿Por qué? Pues porque en Lengua Castellana y Literatura, aunque la profesora era muy simpática, no me enganchaba a la clase y al final lo único que hacía era distraer a mi compañera (que era mi mejor amiga entonces) y no enterarme de nada. En Historia del Arte la profesora me dijo directamente que no hacía falta que fuese porque tenía todos los apuntes. Aquí si que me arrepiento, tenía que haber ido a las clases, que aunque también acabasen siendo un poco aburridas, si que podría haberme podido presentar si hubiese ido. A Latín si que iba más a menudo, es la única a la que asistí todo el curso, también el profesor me dio la opción de hacer los exámenes aunque no me puntuasen para nada porque iba de oyente. Inglés ni me asomé porque a ese profesor lo tuve en cursos anteriores y no nos llevábamos especialmente bien. En Francés estuve un par de veces al empezar el curso pero tampoco volví realmente porque tenía un mal horario, aunque me hubiese gustado. Filosofía e Historia si que iba porque eran las pendientes y no me perdí ni una clase.
Lo importante, la clave de mi éxito, fue hacerme con buenos apuntes. Tenía los apuntes de Lengua y literatura del año anterior, los utilicé y también le pedí a mi novio que me dejase sus apuntes de literatura, porque me parecían buenos.
Filosofía e Historia fue todo lo que di en el curso. No tenía libros, era todo apuntes de clase. Latín también eran los apuntes que me dio el profesor. Inglés y Francés más de lo mismo, aunque además me estuve repasando los cuadritos importantes de ambos libros.
Al final me puse a estudiar dos meses antes de la EvAU, si es antes mejor, pero a mi me fue bien. Copié todos los apuntes de Lengua y Literatura a mano a la vez que lo iba memorizando, Filosofía hice lo mismo, pasé todos los apuntes a limpio. Historia hice esquemas, me estudié las fechas y los acontecimientos y repasé los decretos que podían entrar.
¿Cómo era mi rutina?
Bueno, yo comenzaba estableciendo un horario. Recomiendo las hojas de Ruby Granger y sus vídeos de motivación (si sabéis inglés).Al final pondré un ejemplo de la hoja. Yo no las compré porque me costaba mucho más el envío que el producto, pero me hice una adaptada a mis necesidades y en mi idioma. Cada día utilizaba una hoja. Establecía la hora en la que comenzaba, las asignaturas o temas que tenía que estudiar ese día, el tiempo que duraba cada asignatura, la hora a la que terminaba y los descansos (si iba a comer, merendar o cenar). Al final del estudio anotaba el tiempo total de lo que había estado estudiando. Eran 5 horas diarias aproximadamente.
Con estas hojas me aclaraba y organizaba perfectamente. Además antes de acostarme veía vídeos de motivación para el estudio y me daban más ganas de estudiar.
Me presenté a 6 exámenes: Lengua Castellana y Literatura, Latín, Historia, Filosofía, Inglés y Francés.
Estuve nerviosa, como es normal, pero sabía que me lo sabía porque había estudiado mucho y sabía que si no lo conseguía por lo menos había dado lo mejor de mi.
Así que leí bien las opciones, me quedé la que mejor me sabía y los hice. Mi nota final fue de un 9'51, contando filosofía y francés que eran las optativas. Aunque me hubiese gustado haber podido presentarme a historia del Arte, pero no iba preparada y lo sabía, así que no me apunté.
Con esto quiero que os animéis a estudiar, que os guste estudiar, que se puede con ello y sobretodo ¡mucho ánimo y mucha suerte!
Fotografía: Pumpkin productivity, by Ruby Granger. https://www.pumpkinproductivity.shop/
lunes, 17 de febrero de 2020
Párate a pensar.
A veces me gusta salir a tomar el aire, aunque sea al balcón de mi casa, y disfrutar de las pequeñas cosas. Me gusta disfrutar de las vistas, aunque el campo esté lejos, puedo verlo, lo observo e imagino tantas veces... pero también puedo observar otras cosas que estén más al alcance de mi vista.
No quiero que pienses que es cotillear a los vecinos, pero muchas veces me quedo pensando en lo hermoso que es su jardín. Con el césped bien cortado, el pato de cerámica con su lazo, el olivo lleno de pájaros, gorriones, que aprovechan la soledad de la casa para darse un paseíto por allí. Me gusta observar lo que me rodea. Así de la misma manera me paro a observar los tejados, las barandillas, las cenefas de las escaleras, la ventana doble de madera cerrada, que si estuviese abierta, la observaría de la misma manera, no por curiosidad ni por cotilleo, repito, sino porque todo lo que está en mi campo de visión, es alcanzado y disfrutado. Y todo lo que me llega, desde ese pequeño rincón de mi casa desde donde puedo disfrutar de la visualización de mi entorno, es positivo. Solo me aporta buenos sentimientos, de cariño, de cuidado, de perseverancia hacia algo. Con esto me refiero a , por ejemplo, si he estado mirando lo bien cuidado que estaba el césped, pensaré: "vaya, todos los sábados viene aposta a cortar el césped, aunque luego solo esté un rato. Les gusta cuidarlo y tener la casita de verano bonita a pesar de que solo vienen a eso aposta en invierno." Es un sentimiento positivo porque siento admiración por ellos, por ejemplo. Ni siquiera voy a molestarme en buscar un pensamiento negativo para hacer la comparación, porque todo lo negativo es mejor tenerlo lejos.
Cada uno es libre de pensar lo que quiera, igual que yo puedo pensar lo que sea. Siempre quiero pensar bonito. Quiero pensar en positivo, porque siento que es una buena manera de pasar ese ratito. En vez de estar afligida y escupir negatividad por cada poro de mi piel, prefiero centrarme en lo hermoso, en lo bueno de todas las cosas. Y es por eso, amigo o amiga, que tú también deberías pararte a pensar. Porque es como la meditación, es liberador, es reconfortante, es bueno para la mente, y sobretodo, es bueno para tí.
Que te vaya bonito en este día y que disfrutes de tus pensamientos. Un saludo y hasta la próxima.
Fotografía por: Wallhere.com
sábado, 31 de agosto de 2019
Adiós verano 2019
Como todos sabemos, todo tiene un final, pues tristemente aquí llega el final del verano. 31 de agosto, último día del verano meteorológico. Nos empezamos a despedir de los días largos, de la piscina, de todo ese tiempo libre para hacer lo que queramos... En fin, que todo lo bueno se acabó... ¿ o no? Pues no tiene por qué. Es ahora también cuando llega el otoño. El 1 de septiembre empieza el otoño para algunos, aunque para otros sea cuando empieza el equinoccio. Pero con él llegan los cambios de color en las hojas, los suéteres, las bebidas calentitas como una buena taza de chocolate, el viento fresquito, las galletas caseras que llenan de olores el hogar... En definitiva, el otoño es mi estación favorita. Aunque por otro lado también indique el principio de un nuevo curso, y además este año me toque empezar por fin la universidad. Pero aun así no debemos alejarnos ni una pizca del optimismo, porque si nos alejamos de él, estaremos perdidos. ¡No debemos ser pesimistas y tenemos que tomar la vida con ilusión y entusiasmo! Feliz comienzo del otoño y fin del verano, ¡Bienvenidos a una nueva etapa!viernes, 21 de junio de 2019
Lectura obligatoria.
Bueno, si bien es cierto que leer es muy importante y algunos lo toman como "la esencia de la vida" ,hay algunos aspectos en los que discrepo.
Desde que era pequeña me han mandado leer. Recuerdo que varias maestras del colegio nos mandaban antes de las vacaciones de Navidad pedir a los Reyes Magos un libro. Aquí debo añadir que yo nunca lo apuntaba en la carta no fuera a ser que los Reyes decidieran cambiar una Barbie por un libro y ya la hemos fastidiado. Aun así me sorprendía que siempre me trajeran el dichoso libro.
A mi nunca me gustó leer de pequeña. Siempre me mandaban libros, desde que aprendí a leer. Yo prefería que mi madre me los leyera o que me contase un cuento antes de dormir, ya metida en la cama bien arropada.
Pero no le cogía nunca el gustillo a eso de tener que leerlo yo misma.
En el colegio teníamos una biblioteca e incluso hacíamos campeonatos para ver quién leía más libros en un mes. Yo nunca gané nada de eso, yo iba a mi paso. Leía cuando me apetecía y en cuanto vi que había una sección de revistas con datos curiosos me desvié del tema.
Una vez más la profesora me regañó porque tenía que leer libros y no quedarme atontada con revistas.
Le dí una oportunidad a los comics, tebeos, biografías, leí varios libros... pero no le encontraba el gustillo. No me gustaba leer, pero tampoco me ponía enserio a hacerlo. Me solía saltar capítulos y páginas hasta que sin darme cuenta llegaba al final.
Siempre me sentí obligada a leer, por eso cada vez lo odiaba más y más. Hasta que un día me puse a leer un libro de vampiros que me regalaron por mi cumpleaños. Porque a esas edades, todos regalaban libros. Empecé a leerlo porque por algún motivo la portada me llamó la atención. Ese libro me enamoró. Me hizo ver la lectura con otros ojos. Fue el primer libro gordo que me leí yo solita y entero. Y estuve orgullosa de ello.Cuando lo terminé tenía tantas ganas de comerme el mundo y de leer que así fue: leía todo. Me sentía motivada.
Ese año me leí más libros que en toda mi vida. Y fue por el simple hecho de que no me sentía obligada a hacerlo: lo hacía porque me gustaba. Si no me gustaba un libro o no me llamaba la atención cogía otro y lo empezaba. Y así leí y leí.
Fue la primera vez en mi vida que empecé a decir a mi madre "Mamá, ¿ me compras este libro?" Y ella poco a poco fue viendo como me iba encantando leer.
Al terminar el colegio, en el instituto otra vez empeñados con obligar a leer. Solo que como ya le había cogido el gusto, había libros que me encantaron y otros que nada más terminarlos, saltándome capítulos como anteriormente hacía, los tiraba literalmente por la ventana, para hacerlo más dramático.
Incluso hoy en día tengo que leer libros obligatoriamente y eso me hace reflexionar sobre esto:
Estoy segura de que la mayoría de la gente que asegura que no le gusta leer, que odia leer, es porque les han obligado a hacerlo. O bien toda su vida les han obligado a leer libros, como es mi caso, o bien aún no se han topado con los libros de su gusto; pero leer es algo que a todo el mundo una vez que lo hagan con gusto, les engancha y acaba encantando.
Por este motivo no me parece una buena idea que nos obliguen a leer en el instituto. Está bien que haya lecturas voluntarias, pero no obligatorias. Porque en mi caso, siendo lecturas voluntarias me animo mucho más que si desde un principio son obligatorias. También veo bien que desde pequeños nos animen empezándo una historia y no acabarla para que de esa manera "les pique el gusanillo" y quieran leerlo. Además es bueno animar a los niños a que lo hagan, no regañándolos por no leer o llegando a decir que otro niño es mejor por haber leído el libro y tú no. Porque haciendo esto no solo lograremos que el niño que no ha leído odie más la lectura, sino que logremos que también sienta odio o rencor hacia el otro.
Y también debo añadir que por mucha información que haya en los libros de grandes filósofos, grandes libros de ciencias, grandes autores, etcétera, etcétera; alguien que los haya leído no tiene mejor calidad de vida que alguien que no lo haya hecho. Leer debería ser, desde mi punto de vista, solo para entretenerse y evadirse, y no para tomárselo como una competición de sabiduría ante los demás.



