Bueno, si bien es cierto que leer es muy importante y algunos lo toman como "la esencia de la vida" ,hay algunos aspectos en los que discrepo.
Desde que era pequeña me han mandado leer. Recuerdo que varias maestras del colegio nos mandaban antes de las vacaciones de Navidad pedir a los Reyes Magos un libro. Aquí debo añadir que yo nunca lo apuntaba en la carta no fuera a ser que los Reyes decidieran cambiar una Barbie por un libro y ya la hemos fastidiado. Aun así me sorprendía que siempre me trajeran el dichoso libro.
A mi nunca me gustó leer de pequeña. Siempre me mandaban libros, desde que aprendí a leer. Yo prefería que mi madre me los leyera o que me contase un cuento antes de dormir, ya metida en la cama bien arropada.
Pero no le cogía nunca el gustillo a eso de tener que leerlo yo misma.
En el colegio teníamos una biblioteca e incluso hacíamos campeonatos para ver quién leía más libros en un mes. Yo nunca gané nada de eso, yo iba a mi paso. Leía cuando me apetecía y en cuanto vi que había una sección de revistas con datos curiosos me desvié del tema.
Una vez más la profesora me regañó porque tenía que leer libros y no quedarme atontada con revistas.
Le dí una oportunidad a los comics, tebeos, biografías, leí varios libros... pero no le encontraba el gustillo. No me gustaba leer, pero tampoco me ponía enserio a hacerlo. Me solía saltar capítulos y páginas hasta que sin darme cuenta llegaba al final.
Siempre me sentí obligada a leer, por eso cada vez lo odiaba más y más. Hasta que un día me puse a leer un libro de vampiros que me regalaron por mi cumpleaños. Porque a esas edades, todos regalaban libros. Empecé a leerlo porque por algún motivo la portada me llamó la atención. Ese libro me enamoró. Me hizo ver la lectura con otros ojos. Fue el primer libro gordo que me leí yo solita y entero. Y estuve orgullosa de ello.Cuando lo terminé tenía tantas ganas de comerme el mundo y de leer que así fue: leía todo. Me sentía motivada.
Ese año me leí más libros que en toda mi vida. Y fue por el simple hecho de que no me sentía obligada a hacerlo: lo hacía porque me gustaba. Si no me gustaba un libro o no me llamaba la atención cogía otro y lo empezaba. Y así leí y leí.
Fue la primera vez en mi vida que empecé a decir a mi madre "Mamá, ¿ me compras este libro?" Y ella poco a poco fue viendo como me iba encantando leer.
Al terminar el colegio, en el instituto otra vez empeñados con obligar a leer. Solo que como ya le había cogido el gusto, había libros que me encantaron y otros que nada más terminarlos, saltándome capítulos como anteriormente hacía, los tiraba literalmente por la ventana, para hacerlo más dramático.
Incluso hoy en día tengo que leer libros obligatoriamente y eso me hace reflexionar sobre esto:
Estoy segura de que la mayoría de la gente que asegura que no le gusta leer, que odia leer, es porque les han obligado a hacerlo. O bien toda su vida les han obligado a leer libros, como es mi caso, o bien aún no se han topado con los libros de su gusto; pero leer es algo que a todo el mundo una vez que lo hagan con gusto, les engancha y acaba encantando.
Por este motivo no me parece una buena idea que nos obliguen a leer en el instituto. Está bien que haya lecturas voluntarias, pero no obligatorias. Porque en mi caso, siendo lecturas voluntarias me animo mucho más que si desde un principio son obligatorias. También veo bien que desde pequeños nos animen empezándo una historia y no acabarla para que de esa manera "les pique el gusanillo" y quieran leerlo. Además es bueno animar a los niños a que lo hagan, no regañándolos por no leer o llegando a decir que otro niño es mejor por haber leído el libro y tú no. Porque haciendo esto no solo lograremos que el niño que no ha leído odie más la lectura, sino que logremos que también sienta odio o rencor hacia el otro.
Y también debo añadir que por mucha información que haya en los libros de grandes filósofos, grandes libros de ciencias, grandes autores, etcétera, etcétera; alguien que los haya leído no tiene mejor calidad de vida que alguien que no lo haya hecho. Leer debería ser, desde mi punto de vista, solo para entretenerse y evadirse, y no para tomárselo como una competición de sabiduría ante los demás.