Juana de Ibarborou, en El Cántaro Fresco decía: "Quizás ni sabios ni poetas sepan explicar nunca esa especie de tristeza o de unción que el atardecer anuda en nuestra alma. Tal vez únicamente el hombre que implantó el rito de la oración de la tarde lo supiera. Y quizás lo sepan también los grillos [...]" Y no puedo estar más de acuerdo con estas frases.
Estos días han sido extraños para mí. Llenos de cambios y de estés en mi vida. Recién cumplidos los 23 años y con el final de la carrera cada día más cerca, a la vez, se acerca también la vejez de mis abuelos, la cual me pone muy triste porque sé que no siempre van a estar aquí, dos calles más arriba de la mía.
No sé qué me deparará la vida, y estas pequeñas reflexiones diarias que hago, no puedo evitar hacerlas al atardecer.
Muchos días me he encontrado que paseando, recién entrada la noche, al mirar al cielo se pueden observar ciertas luces a lo lejos, mirando al horizonte. Y me parece curioso y muy hermoso a la vez. Ojalá pudiera hacer una buena fotografía y captar ese momento. La vista del campo, solitario y frío en ésta época del año, con el cielo azul ultramar, un par de estrellas y la luna en cuarto menguante al fondo a la vez que se aprecia una sombra oscura en mitad del paisaje que deja claro por su forma que es un árbol y bajo éste se pueden apreciar los juncos que marcan todo el suelo del paisaje.
Una belleza.
Caminar observando esto me hace sentir que la vida son dos días, y que en ese momento, justo se ha terminado el primero. Y no es así realmente, porque la vida está compuesta por muchos días, para unos más y para otros menos. Pero por eso mismo, justamente, pienso que el día siguiente he de vivirlo con una sonrisa, no recibirlo como "un día de mierda más" sino como "a pesar de que hoy es un día difícil, he de hacer todo lo posible para disfrutarlo" y hallar en él todo lo bueno que se pueda.
Cuando decidí cambiar mi punto de vista y ser optimista en lugar de pasar el día viendo todo lo negativo que me ocurría, noté un gran cambio. Y lo pude apreciar de verdad. Noté que los días no eran tan malos como me habían parecido anteriormente y era todo gracias a mi nuevo enfoque, en el cual sigo trabajando día a día.